Es muy común escuchar entre los pacientes ya diagnosticados de alguna enfermedad reumática crónica que el proceso de detección fue largo y tedioso, hasta que pudieron recibir un diagnóstico definitivo. Además, esto produce que la enfermedad no se pueda detectar en sus fases iniciales, y que los daños se hayan agravado desde que la persona empezó a sufrir los primeros síntomas.

 

¿Por qué el diagnóstico es tardío?

El problema principal viene de que los daños no siempre se muestran en una radiografía. A esto le sumamos la dificultad de detectar la enfermedad por médicos que no son especialistas en reumatología, y que, incluso para estos especialistas, el diagnóstico de la EspAax representa un auténtico reto.

El desconocimiento o la desinformación que hay sobre la patología es otra de las razones, ya que esta falta de información causa entre los afectados que se acuda a fisioterapias o traumatólogos, en lugar de a un reumatólogo. Por ello, los pacientes conviven varios años con la enfermedad hasta que son diagnosticados, y en la mayoría de los casos el diagnóstico llega cuando la enfermedad ha avanzado. 

Durante los últimos años se han incorporado muchas técnicas que están ayudando a un diagnóstico en las etapas iniciales de la EspAax (espondiloartritis axial). La incorporación de la resonancia magnética ha sido clave para poder incorporar y conocer la EspAax-nr, ya que en esta prueba sí que se detecta la existencia de inflamación en las articulaciones en etapas más tempranas, antes que en la radiografía.

Según el Atlas de Espondiloartritis Axial en España en 2017, la mayor parte de los encuestados decían haber sufrido los primeros síntomas asociados a la enfermedad a los 24 años de media, pero hasta los 33 no recibieron un diagnóstico definitivo, por lo que el tiempo medio de detección se situaba en los 9 años de media.

Durante esos 9 años, las personas afectadas acuden en primer lugar al médico de atención primaria, seguido de traumatólogos, reumatólogos y fisioterapeutas, entre otros especialistas.

En este punto es donde se detecta la complejidad del diagnóstico, ya que la similitud de los síntomas con otras enfermedades produce que el médico de cabecera en muchos casos derive al paciente a otro especialista. De hecho, solo un 25% de las personas encuestadas para el Atlas de Espondiloartritis Axial en España recibieron un diagnóstico en los dos primeros años, dejando al otro 75% de personas en una media superior a los 6 años.

En los últimos años, y refiriéndonos a la EspA-ax (Espondiloartritis Axial), gracias a los avances se está detectando en etapas más precoces, reduciendo este tiempo medio de 9 años a los 2,5 años. 

También se han puesto en marcha guías de formación para que los profesionales sanitarios estén mejor informados sobre la familia de las Espondiloartritis, algunas muy enfocadas en el médico de atención primaria, que juega un papel fundamental en el proceso de detección. Sin embargo, estos planes de formación por parte de las Comunidades Autónomas siguen sin ser suficientes.

Las limitaciones de la espondiloartritis axial hacen que el manejo de las emociones y los pensamientos negativos sea más complicado, y sabemos que hacerte a la idea de vivir con una patología crónica no es algo sencillo, pero existen ciertas técnicas que te ayudarán a que este impacto de emociones sea lo más llevadero posible.

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