Hay varias claves para engancharse a la actividad física. ¡Toma nota!

  • Realiza ejercicio en compañía. Si te decides a hacer ejercicio con otra persona o en grupo, te motivarán y te ayudarán a ponerte en marcha el día que estés menos motivado. Por otra parte, el ejercicio se convertirá en un momento de ocio donde hacer vida social.
  • Sé realista en la planificación de metas. Procura que el objetivo que te pongas sea alcanzable. Si ves que no llegas puedes desmotivarte. Piensa que no pasa nada por ajustar tus objetivos si sobre la marcha no los ves como alcanzables.
  • Sé constante. Esta es la parte más difícil, pero cuanto más lo seas, mejores resultados obtendrás y más motivado te sentirás para continuar.
  • Anota los progresos en un registro. Si llevas un registro de los resultados al cabo de un tiempo irás viendo tu evolución. Además, también es una forma de motivarte observando tus logros.
  • Busca apoyo en el entorno social. Haz partícipe a los que te rodean de tus propósitos y anímalos a que te sigan en tu intento y te motiven, cuando te encuentres en momentos bajos.
  • Termina con ejercicios suaves. Siempre que acabes una sesión de ejercicio, deja para el final una serie de ejercicios suaves que ayuden a tu cuerpo a volver a la calma.

Estas pautas ayudan casi siempre, a engancharte al ejercicio, pero, antes de nada, debes elegir el ejercicio adecuado para comenzar. Empieza por algo que te llame la atención, que sea un ejercicio completo.

Asimismo, ten paciencia, empieza de menos a más; ve anotando tus progresos en un diario, así como, el tiempo empleado y el dolor de 0 a 10 antes, durante y después del ejercicio. De este modo, verás que cuando pasen los días el dolor ha mejorado y te encuentras mejor.

Sólo hace falta un pequeño empujón, piensa que el ejercicio físico es igual de importante que el tratamiento farmacológico por lo que, si sólo haces una parte del tratamiento, no estás haciendo el tratamiento completo para mejorar tu enfermedad.

Para afrontar los problemas frecuentes en tu entorno y para lograr que tus familiares y entorno cercano comprenda tu situación, tú también debes poner de tu parte, es una tarea conjunta. Así pues, tienes que ayudarles a entenderte. Para ellos es difícil ponerse en tu lugar, llegar a comprender lo que la EA puede influir
La familia puede influir en el curso de tu espondilitis anquilosante (EA). Esta influencia puede ser positiva o negativa, por eso conviene que conozcas cuáles son las situaciones más frecuentes en la relación con la familia cuando tienes EA o cualquier otra patología crónica. Si eres capaz de identificar la situación y el problema, podrás
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