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Actividad física

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Para empezar con la actividad física, es importante que definas tus objetivos y hagas un seguimiento de la consecución de los mismos. Así que, en primer lugar, elige la actividad, junto con tu médico y, si puedes, junto con un profesional fisioterapeuta o experto en rehabilitación que supervise tu trabajo.

Todo ejercicio físico deberá de pasar por tres fases:

  1. Fase de calentamiento. Comienza siempre la actividad de menos intensidad a más. Es importante que, si haces ejercicios dirigidos, se estructuren siguiendo un calentamiento general y calentamiento específico, dirigidos a preparar los músculos de todo el cuerpo y en especial de los que trabajarás en esa actividad en concreto.
  2. Fase de actividad. Le deben seguir una fase de trabajo en movimiento y trabajo postural en el sitio, así como ejercicios respiratorios o diafragmáticos.
  3. Fase de estiramientos y vuelta a la calma. Finalizarás siempre la sesión con estiramientos, destacando la importancia del trabajo de relajación tras estas sesiones.

Los estiramientos en piscina caliente pueden ser muy beneficiosos, ya que disminuyen el malestar asociado a los intensos estiramientos y el estrés de las articulaciones. También puedes utilizar balones terapéuticos para realizar los estiramientos, siempre que se sepan usar correctamente.

Los ejercicios podrán ser realizados sin carga, o bien con pesas pequeñas o bandas elásticas.

Aprender a gestionar tus pensamientos y emociones te ayudará a cambiar tu visión de la vida con EA. Puede parecer una tarea complicada, pero es posible aprender a manejar las emociones y los pensamientos con una serie de estrategias sencillas. Si, además, consigues aplicar estas técnicas a tu rutina, podrás darle la vuelta a tus
¿Qué me ayudaría a aceptar la espondilitis anquilosante (EA)? Cambiar tu forma de pensar en torno a la EA, dejar de percibirla como una amenaza para tu vida y tu futuro, te ayudará a aceptarla y a que no se desencadenen situaciones de estrés o ansiedad cuando la EA te impida o dificulte desarrollar alguna
Las actividades de bajo impacto son las más adecuadas para las personas con espondilitis anquilosante (EA). También aquellas que se realizan en el agua porque reducen la resistencia a la gravedad y, por tanto, reducen el impacto y el esfuerzo. Así pues, si tienes espondilitis anquilosante, los ejercicios más recomendados son actividades como aquagym, pilates,
Este es uno de los principales temores si no has hecho ejercicio antes o si no has hecho ejercicio después de que te diagnosticaran espondilitis anquilosante (EA). Debes saber, en primer lugar, que no toda actividad física puede ser beneficiosa para todas las personas. Cada uno tenemos unas circunstancias diferentes y es preciso que la
A veces, nos ocurre a la mayoría que cuando empezamos a hacer ejercicio, intentamos lo más fácil: apuntarse al gimnasio e intentar hacer ejercicio en máquinas o alguna sesión en la sala de fitness. Al salir, lo que ocurre es que tu cuerpo no está acostumbrado y no tienes ninguna pauta para hacer el ejercicio;