Este es uno de los principales temores si no has hecho ejercicio antes o si no has hecho ejercicio después de que te diagnosticaran espondilitis anquilosante (EA).

Debes saber, en primer lugar, que no toda actividad física puede ser beneficiosa para todas las personas. Cada uno tenemos unas circunstancias diferentes y es preciso que la actividad sea la apropiada para tu condición. En muchos casos, hay actividades que están claramente desaconsejadas para algunas personas, pero, en otros, hay que ir perdiendo el miedo y probando con las actividades que tu médico o tu fisioterapeuta te aconsejen e ir adaptándolas a tu situación.

Si el ejercicio se realiza de manera adecuada, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada persona y estableciendo objetivos alcanzables, con la actividad física ajustada a tus posibilidades podrás mejorar tu salud y con ello tu calidad de vida. Así pues, aunque vivas con una enfermedad crónica como la espondilitis anquilosante, el ejercicio te permitirá mantenerte saludable y encontrarte mejor físicamente, a pesar de los altibajos de la enfermedad.

Aprender a gestionar tus pensamientos y emociones te ayudará a cambiar tu visión de la vida con EA. Puede parecer una tarea complicada, pero es posible aprender a manejar las emociones y los pensamientos con una serie de estrategias sencillas. Si, además, consigues aplicar estas técnicas a tu rutina, podrás darle la vuelta a tus
¿Qué me ayudaría a aceptar la espondilitis anquilosante (EA)? Cambiar tu forma de pensar en torno a la EA, dejar de percibirla como una amenaza para tu vida y tu futuro, te ayudará a aceptarla y a que no se desencadenen situaciones de estrés o ansiedad cuando la EA te impida o dificulte desarrollar alguna
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