Para aprender a gestionar tu energía, primero debes estudiar y conocer cómo es tu fatiga y, a partir de ahí, organizarte y tomar medidas para administrar tu energía adecuadamente.

  • Estudia tu ciclo de fatiga. Obsérvate para identificar los momentos en los que te sientes más cansado. Normalmente, si tienes espondilitis anquilosante, la fatiga es alta al levantarte y va mejorando durante el día hasta que por la noche vuelve a empeorar.
  • Incorpora las actividades que requieran más esfuerzo en los momentos del día que la fatiga sea más débil.
  • Incorpora una agenda a tu día a día. Te servirá para planificarte según tu nivel de energía todas tus actividades diarias. Además, la agenda es también una forma de motivarte. El día que te levantes con poco ánimo pensando que no puedes hacer “nada”, lee tu agenda y verás todas las cosas que has sido capaz de hacer. Es una forma de reforzar que sí puedes hacer y, de hecho, haces muchas cosas, con o sin dolor, con o sin fatiga.
Para afrontar los problemas frecuentes en tu entorno y para lograr que tus familiares y entorno cercano comprenda tu situación, tú también debes poner de tu parte, es una tarea conjunta. Así pues, tienes que ayudarles a entenderte. Para ellos es difícil ponerse en tu lugar, llegar a comprender lo que la EA puede influir
La familia puede influir en el curso de tu espondilitis anquilosante (EA). Esta influencia puede ser positiva o negativa, por eso conviene que conozcas cuáles son las situaciones más frecuentes en la relación con la familia cuando tienes EA o cualquier otra patología crónica. Si eres capaz de identificar la situación y el problema, podrás
Autor

Los comentarios están cerrados.