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¿Qué vas a conseguir?

Adoptar hábitos saludables en lo que respecta a tu higiene postural que te ayudarán a mantenerte saludable y activo con espondilitis anquilosante (EA). Una mejor postura te ayudará a reducir el dolor y la fatiga.

¿Cómo lo vas a conseguir?

Aprenderás a distinguir aquellas posiciones que contribuyen a empeorar el dolor y la rigidez de tu cuerpo y a corregir hábitos que empeoran tu situación con EA. Es muy sencillo, sólo necesitas constancia y atención. ¿Empiezas ya?

Antes de empezar este reto, te recomendamos leer ‘Gestiona tu energía’

Cumple el reto paso a paso

1. Toma consciencia de tu postura

Antes de empezar a corregir tu postura, debes ser consciente de qué posturas adoptas habitualmente. Así pues, el primer paso que debes adoptar es observarte durante un día y anotar cuáles son las principales posturas que adoptas y cuánto tiempo pasas en una u otra. ¡Te sorprenderás!

 

2. La inmovilización debe desaparecer

Pasar mucho tiempo en la misma postura, contribuye a empeorar la rigidez. Por tanto, el siguiente paso debe ser no pasar más de 30 minutos en la misma postura, ya sea de pie, sentado o recostado. Si puedes, además, da un paseo breve para movilizar las articulaciones.

Intenta aplicar esta norma en tu día a día. Te ayudará también a desconectar si haces tareas monótonas o aburridas,

*Ponerte una alarma en el móvil cada 30 minutos te puede ayudar a habituarte.

 

3. Corrígete

Ya sabes las posturas que adoptas habitualmente y has conseguido no permanecer en la misma postura durante horas. El siguiente paso es corregir tu postura. Sentado, de pie, en la cama… procura adoptar la postura adecuada.

4. Cómodo, no significa correcto

Ten en cuenta que el hecho de que tú te encuentres cómodo tumbado en el sofá, no quiere decir que tu postura sea la adecuada. Tenlo presente a la hora de elegir cómo colocarte.

 

5. Movimiento sí, repetición continua no

Las tareas repetitivas no te ayudan a mejorar los síntomas de la EA. Intenta evitarlas y si no es posible, realizarlas en las horas en las que estés menos cansado.

 

6. Recuerda

No basta con conocer el problema, acuérdate de observarte de nuevo y corregirte. Puede que ya conozcas todo lo que tienes que hacer y la postura que debes adoptar, pero hasta que la higiene postural no forme parte de tu rutina, se te olvidará y volverás a las malas costumbres. Obsérvate y corrígete. Usa post-it o alarmas para recordártelo.

EXTRA RETO

Comparte tus avances en redes sociales con el hashtag #EspondilitisConFuturo #HigienePostural. ¡Será más divertido si lo compartes!

Para empezar con la actividad física, es importante que definas tus objetivos y hagas un seguimiento de la consecución de los mismos. Así que, en primer lugar, elige la actividad, junto con tu médico y, si puedes, junto con un profesional fisioterapeuta o experto en rehabilitación que supervise tu trabajo.

¿Qué vas a conseguir? Relajarte cuanto sientas estrés o ansiedad provocados por tu espondilitis anquilosante. ¿Cómo lo vas a conseguir? Aprenderás diferentes técnicas respiratorias que te permitirán controlar tu respiración y relajarte ante situaciones de estrés.