Manejo no farmacológico del dolor

Ante el dolor, es posible tomar otras medidas que no pasan únicamente por el tratamiento farmacológico. Existen pequeñas técnicas que te ayudarán a cambiar tu actitud frente a él y a gestionar cómo te sientes cuando aparece.  Son técnicas sencillas que deberás aprender poco a poco e ir incorporando a tu rutina; con entrenamiento se convertirán en un hábito que mejorará tu bienestar. 

Te explicamos la técnica de la teoría de la puerta. ¿Qué es la teoría de la puerta? Pues sencillamente, una forma de representar aquellas actividades, actitudes o factores que contribuyen a aumentar el dolor y, por tanto, abren la puerta al dolor; frente a aquellas, que ayudan a disminuirlo, espaciarlo u olvidarnos durante un tiempo de él, es decir, que cierran la puerta al dolor.

Manejo no farmacológico del dolor

¿Cómo funciona? Sencillamente, tienes que observar cuáles son los factores que abren la puerta al dolor y buscar medidas para cerrarla. Los factores que influyen pueden ser físicos, emocionales, cognitivos o ligados a lo que piensas, y sociales. Aquí puedes encontrar un ejemplo:

La ansiedad o la depresión contribuyen a empeorar la forma en que afrontas y percibes tu dolor, mientras que la relajación y la positividad te ayudan a abordar el dolor desde una perspectiva más optimista. Igualmente ocurre si mantienes posturas inadecuadas en el plano físico o no tienes una medicación adecuada para controlar tu espondilitis anquilosante. Ambos factores abren la puerta al dolor, por tanto, deberás tratar de mejorar tu postura o hablar con tu reumatólogo para adecuar tu tratamiento y controlar el dolor.

Factores que abren la puerta y aumentan el dolor
Factores físicosFactores emocionalesFactores cognitivosFactores sociales

Tensión muscular

Posturas inadecuadas

Ansiedad

Depresión

Centrarse en el dolor

“Jamás lo voy a superar”

Falta de apoyo familiar
Factores que cierran la puerta y disminuyen el dolor
Factores físicosFactores emocionalesFactores cognitivosFactores sociales

Medicación

Nivel de actividad apropiado

Relajación

Alegría

Distraerse

Buscar pensamientos positivos

Sentirse comprendido por los demás

Para aprender a cambiar estos aspectos, has de tener en cuenta que lo que piensas influye en lo que sientes y lo que sientes es capaz de cambiar cómo actúas y afrontas la vida y tu espondilitis. Así pues, prueba a trabajar estos factores y aprende a cambiarlos para ser capaz de actuar de forma diferente ante tu dolor.

Ante una determinada situación:

influye en                             influye en

LO QUE PIENSO   — ►  LO QUE SIENTO   – -► LO QUE HAGO

Practica con un ejemplo:

“Imagina que es de noche. Estás durmiendo en su cama y te despierta con un fuerte ruido a cristales rotos…”

Si piensas que…Sentirás…Y harás…
“Han entrado a robar”.Miedo, angustia…Llamar a la policía.
“Se ha roto un vaso”.Contrariedad.Levantarme a recoger.
“Estaba soñando”.Alivio.Seguir durmiendo.

Ahora imagina que sientes dolor y te despierta por la noche:

 

¿Qué podrías hacer si aplicas la teoría de la puerta?

En resumen, el dolor depende de cómo lo afrontemos. Si eres capaz de pensar en positivo, volcar tu atención en actividades que te aporten felicidad, en no negarte a realizar actividades sociales porque tengas dolor tendrás mucho camino ganado.

El dolor muchas veces amplifica las emociones o se mezcla con ellas. Por eso, para comprender mejor qué te pasa, es importante conocer cuáles son esas emociones. Una vez que hayas identificado las emociones, será más fácil distanciarte de ellas y cambiarlas. ¡Pruébalo con este reto!

Ponlo en práctica con este reto: Cambia lo negativo a positivo

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