10 consejos para manejar la fatiga

10 consejos para manejar la fatiga

Estos consejos te ayudarán a manejar tu fatiga relacionada con la espondilitis anquilosante (EA), y conservar tu energía para dedicarla a las cosas realmente importantes. ¡Ponlos en marcha!

  1. Ahorra energía, marca tu propio ritmo y adapta tu manera de hacer las cosas.
    Procura seleccionar las tareas que son prioritarias y no dedicar esfuerzos a lo que no lo es. De este modo, lograrás no perder energía en cosas que no son importantes.
    No te agobies con la idea de seguir el ritmo marcado por los demás, lo importante es que seas capaz de hacer lo que te propongas. Si para ello es necesario cambiar el modo de hacer las cosas, hazlo.
  1. Presta atención a tu postura corporal.
    Mantener posturas forzadas durante un largo período de tiempo no beneficia a nadie. En tu caso, si tienes EA, mucho menos. Por tanto, puedes reducir tu fatiga si cuidas la forma en la que te sientas o duermes. Obsérvate y trata de corregirte para mantener una postura en la que tu espalda y tus articulaciones no sufran.
  1. Planifícate con tiempo. La EA es impredecible, ¡cuenta con ello! Pero, mientras tanto, procura planificarte de tal manera que puedas alternar períodos de descanso y de trabajo, e intenta cumplirlos. Ten en cuenta que después de cuatro horas seguidas trabajando es imposible que no sientas fatiga. Así que, ¡cíñete al plan! Si después llega un brote y tienes que replanificar y aplazar, siempre prodrás volverte a organizar.
  1. Simplifica tu trabajo.
    No siempre es posible, pero hay veces que dedicamos demasiado esfuerzo a realizar tareas que podrían ser más simples. Dedica un poco de tiempo a observar qué te cuesta hacer y plantéate si puedes hacerlo de una forma más simple y que te cueste menos trabajo.
  1. Utiliza dispositivos y auxiliares de autoayuda que te permitan ahorrar trabajo.
    La tecnología está ahí para ayudar y hacerte la vida más fácil, ¡aprovéchate de ella siempre que puedas! Si necesitas elementos de ayuda para hacer algunas tareas, hazte con ellos e incorpóralos a tu día a día. Reducirás el esfuerzo que dedicas y ganarás energía para tus cosas importantes.
  1. Haz ejercicio.
    Es uno de los retos importantes para todas las personas con espondilitis anquilosante, pero es uno de los hábitos fundamentales para mejorar tu bienestar. Hay que empezar poco a poco y, al principio cuesta, pero cuando empieces a notar la mejoría que tiene sobre tu cuerpo, no lo dejarás.
  1. Sigue tu plan de entrenamiento.
    Si te has propuesto empezar a hacer ejercicio, debes saber que,  para que los beneficios se noten, tienes que ser constante. Puedes hacer excepciones si se presenta un brote o cuando tu médico te lo indique, pero procura organizarte un plan de entrenamiento adaptado a tus necesidades y seguirlo. Es la mejor forma de obtener resultados.
  1. Solicita ayuda.
    Hay cosas que solos no podemos hacer y para eso están los amigos, familiares y compañeros. No sientas miedo a pedir ayuda si alguna tarea se te resiste. Es una buena manera de reducir tu esfuerzo y una forma de permitir a los demás que formen parte de tu día a día.
  1. Diviértete.
    Aunque sientas que la fatiga te abate, procura guardar un poco de tu energía para divertirte. El ocio y la diversión son ‘vitaminas’ para tu mente, te evaden de los problemas y te ayudan a tener una sensación de positividad, que te harán sentir con energía y reducir la sensación de fatiga.
  1. Duerme lo suficiente.
    Si tienes que renunciar a alguna tarea durante el día, hazlo, aplázala, pero no le restes nunca horas a tu sueño, porque la fatiga irá en aumento.

 

Autoría y bibliografía 

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